domingo, 2 de diciembre de 2012

Sat chit ananda

Domina Tu Dialogo Interno
Sufra: Sat ChitAnanda
Mi diálogo interno refleja el fuego de mi alma
El tercer principio describe cómo tu mente crea tu realidad, y cómo al dominar tu diálogo interno
puedes transformar la realidad para crear abundancia.
        El mantra sat chit ananda nos dice que nuestra alma es ese lugar que es espontáneamente
amor, conocimiento y felicidad absolutos. Sat significa verdad, libertad de todas las limitaciones. Chit
significa conocimiento total, intuición o conciencia pura. Ananda significa dicha, felicidad total, rea-
lización absoluta. Así pues, el significado de la frase es: «Mi alma está libre de limitaciones. Mi alma
es intuitiva. Mi alma está plenamente realizada».
        El diálogo interno es una de nuestras características más elementales. Cuando conocemos a
las personas solemos fijarnos en cómo van vestidas, en el auto que manejan, en el reloj que usan.
Con base en todas estas pistas externas, nos formamos una impresión del individuo. Pero este juicio
precipitado no es más que el resultado de la conversación de nuestro ego consigo mismo. Esta voz,
juzga constantemente esto y evalúa aquello. Este diálogo interno cumple una función importante: al
elaborar juicios contribuye a la sobrevivencia: «Esta persona puede ser peligrosa». «Esta fruta puede
hacerme bien». «Este puede ser un mal momento para pedir un aumento». Aunque es útil, esta voz
puede hacerte creer que tú y ella son lo mismo, que sus objetivos son tus objetivos. Pero como
hemos visto, hay otro lugar en tu interior donde reside el testigo silencioso. Éste es el lugar donde
estableces contacto con el espíritu, donde la mente circunscrita da paso a la mente no circunscrita.
Éste es el lugar al que puedes acceder a través de la meditación.

     
Diálogo interno y poder personal
La sincronización con el campo de inteligencia da como resultado el equilibrio físico, emocional y
espiritual; nos brinda una fortaleza y flexibilidad que nos permiten superar sin esfuerzo cualquier reto.
Adquirimos la capacidad de transformar los retos, de manera que nos enriquezcan y reunimos más
fuerza al superarlos.
        Nuestro diálogo interno nos permite este gran poder, porque es, en realidad, el diálogo interno
del campo de inteligencia consciente. Cuando estamos sintonizados con la conciencia universal,
cuando estamos sincronizados con el campo de inteligencia no circunscrita, recibimos el poder que
emana de su fuerza ilimitada. Este poder viene desde dentro y, cuando lo tenemos, no hay nada que
no podamos hacer.
        Hay dos clases de poder que emanan del ser. El primero es el poder adjudicado, que proviene
de tener un nombre famoso, mucho dinero o un título impresionante. El poder adjudicado puede ser
formidable, pero al fin y al cabo, se agota. El poder verdadero proviene del interior y su fundamento
es espiritual y no material; es permanente y no muere con nuestro cuerpo. Con la adjudicación, la
identidad y el poder provienen de alguna referencia externa: un objeto, una situación, un símbolo de
estatus, una relación, el dinero. En el poder personal, la identidad resulta de escuchar al ser auténtico
y el poder proviene de la referencia interna del espíritu.
        Cuando actúas con base en esta referencia interna, tu sentido del yo es diáfano y no se ve
afectado por factores externos. Ésta es la fuente del poder personal. Cuando los factores externos
dejan de influir en tu sentido del yo, te vuelves inmune a la crítica y la adulación. También llegas a
entender que todos somos iguales porque estamos conectados con el mismo flujo de inteligencia
consciente. Esto significa que comprendes que en esta vida no estás por debajo ni por arriba de
nadie. No tienes que pedir, rogar ni convencer a nadie de nada porque no tienes que convencerte a ti.
        Aunque todo esto suena maravilloso, muy pocos alcanzan este estado de referencia interna.
Con demasiada frecuencia enturbiamos el mensaje al permitir la intervención del ego. Nuestros
pensamientos, influidos por factores externos —preocupaciones económicas, estrés laboral, tensión
en nuestras relaciones—, terminan entorpeciendo nuestro desarrollo espiritual y desviándonos en
dirección opuesta a la que queremos seguir.
        Las mejores dos formas de vencer esa tendencia son la meditación y la práctica consciente
del diálogo interno positivo. El diálogo interno positivo nos ayuda a avanzar en la dirección correcta,
promueve la sincronicidad y fomenta el desarrollo espiritual. Con un diálogo interno positivo podemos
crear poder personal.
        Por ejemplo, supón que tu empleo actual no te satisface y quieres encontrar otro. Empiezas a
hojear los periódicos y a hablar con amigos relacionados con tu profesión, pero nada sucede. Tal vez
te sientas frustrado y tu diálogo interno concluya: «No hay nada para mí allá afuera». Observa y
contrasta esa respuesta con un ejemplo de una parte muy distinta del mundo. Imagina que un
cazador de la selva del Amazonas, tiene dificultades para hallar presas. Si acude con un chamán
para buscar una solución, ninguno de los dos la buscará en otra parte que no sea el interior del
cazador. Jamás se les ocurre decir algo como: «No hay nada para mí allá afuera», pues saben que
los animales están ahí. El problema es que hay algo en el interior del cazador que evita que los en-
cuentre, algo que los aleja. Así pues, el chamán le pide al cazador que participe en un ritual diseñado
para cambiar lo que está en su corazón y mente, pues el corazón y la mente son los que controlan la
realidad externa.
        Cuando nos sorprendemos mirando al mundo y diciendo «no hay nada para mí allá afuera»,
tal vez debiéramos ver en nuestros corazones y decir: «Si no hay nada allá afuera, ¿hay algo aquí
adentro?»
        Debemos examinar nuestro diálogo interno, para descubrir los sitios donde bloqueamos el
flujo de energía consciente, con el fin de hacer a un lado el ego, apartarnos del camino y permitir que
el fuego del alma resplandezca a través de nosotros.
        Los sabios védicos dicen que si tienes fuego en el alma, éste se refleja en el brillo de tus ojos.
Se refleja espontáneamente en tu lenguaje corporal y en tus movimientos. Todo lo que piensas,
sientes, dices y haces refleja ese mismo fuego. ¿Qué apariencia tiene? No hay reglas absolutas, pero
el espíritu se refleja en expresión y comportamiento impecables que se abstienen de cualquier cosa
que pudiera considerarse hiriente.
        El espíritu se refleja en confianza, felicidad, buen humor, audacia, amabilidad y consideración.
La calidad de tu diálogo interno resulta evidente para los demás de manera inmediata, aunque tal vez
no la reconozcan como lo que es. Cuando practicas el diálogo interno positivo, las personas quieren
establecer vínculos afectivos contigo, ayudarte, estar cerca de ti. Quieren compartir el amor, la
conciencia y la dicha que resplandece en tus ojos, y que se refleja en cada uno de tus actos. Éste es
el verdadero poder interior.
tu expresión facial. Busca el brillo de tus ojos para recordar el fuego de tu alma.
   Afirmaciones sutra
para el tercer principio

Ejercicio 5: El fuego de tus ojos
El fuego de tu alma se reflejará en tus ojos. Siempre que te mires en un espejo, aunque sea por uno o
dos segundos, haz contacto visual con tu imagen y repite en silencio los tres principios que
constituyen el fundamento de la autonomía personal.
        En primer lugar, di: Soy totalmente independiente de las opiniones buenas o malas de los
demás. En segundo lugar: No estoy por debajo de nadie. En tercer lugar: Soy valeroso ante cualquier
desafío. Mira tus ojos en el espejo y observa cómo se reflejan esas actitudes. Sólo en tus ojos, no en
tu expresión facial. Busca el brillo de tus ojos para recordar el fuego de tu alma.
   Afirmaciones sutra
para el tercer principio
Imagina que estás centrado y en completa paz.
      (sat chit ananda)
      Imagina que observas el mundo con paz y sabiduría.
      (sat chit ananda)
      Imagina que no te afectan la adulación ni la crítica.
      (sat chit ananda)
      Imagina que estás concentrado en el viaje, no en el destino.
      (sat chit ananda)
      Imagina que en tu presencia, toda hostilidad es superada por una profunda paz.
      (sat chit ananda)
      Imagina que no te interesan los resultados.
      (sat chit ananda)
      Imagina que hay dentro de ti un profundo océano que no es afectado por turbulencia alguna.
      (sat chit ananda)
      Imagina que el amor irradia de ti como lo hace la luz de una hoguera.
      (sat chit ananda)
      Imagina que estás enamorado de todo y de todos. Imagina que estás embriagado de amor.
      (sat chit ananda)
      Imagina que la respuesta correcta viene a ti, de manera espontánea; siempre que te
preguntan algo.
      (sat chit ananda)
      Imagina que sabes exactamente qué hacer en cualquier situación.
      (sat chit ananda)

 http://www.elmistico.com.ar/deepak_chopra/sincrodestino/principio3_parte2.htm#.ULvTtWd5HJ0

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